Hace unos días, la tierra se movió.
Y con ella se movieron muchas cosas dentro y fuera de casa.
Hubo materas en el suelo, objetos rotos y rincones que, por un momento, dejaron de sentirse seguros. Ver las plantas caídas y algunas de sus hojas lastimadas fue apenas una parte visible de todo lo que necesitábamos recoger.

Lo que quedó
Pero lo vivido también me hizo pensar en quienes enfrentaron pérdidas y consecuencias mucho más dolorosas.
A todas esas personas, mi respeto y solidaridad.

Hubo que detenerse
Durante varios días, lo importante fue otra cosa: recoger, entender lo vivido, ayudarnos y recuperar poco a poco la tranquilidad.
Por eso guardé silencio en Madame Potes. No porque no quisiera volver ni porque hubiera dejado de mirar mis plantas, sino porque necesitaba tiempo. Antes de pensar en publicaciones, había que recoger. Antes de encontrar palabras, había que respirar.

Volver a habitar la casa
Después del miedo, volver a disfrutar la casa se siente diferente.
He pasado estos días profundamente agradecida porque estamos bien, porque hemos podido reponernos y porque seguimos juntos. Agradecida por Alejo, por nuestros animales, por este hogar y por todo lo que continúa vivo alrededor.
No fue una revelación repentina ni un instante aislado. La gratitud ha estado presente durante todo este proceso: mientras recogíamos, mientras volvíamos a poner cada cosa en su lugar y también en esos momentos sencillos en los que la casa comenzó a sentirse nuestra otra vez.
Una noche estaba escuchando a Camilo Sesto. Alejo se había ido a duchar, los perros estaban cerca y yo estaba ahí, disfrutando la tranquilidad de estar juntos en casa. Cerré los ojos para agradecer. Fue uno de esos momentos cotidianos que antes podían pasar inadvertidos y que, después de lo vivido, se sienten inmensos.

Las plantas también vuelven poco a poco
Algunas plantas perdieron hojas. Algunas materas se rompieron. Otras necesitaron que las levantáramos, las acomodáramos y volviéramos a observarlas con paciencia.
No quiero convertir lo ocurrido en una lección bonita a la fuerza. Hay experiencias que primero necesitan ser vividas y procesadas. Pero sí encuentro algo muy mío en cuidar lo que quedó: revisar una hoja, limpiar la tierra, cambiar una planta de lugar y permitir que la casa recupere su ritmo.
Quizás volver no significa dejar atrás lo que pasó. Quizás significa aprender a habitar de nuevo nuestros espacios, sin fingir que nada se movió y reconociendo el valor de aquello que todavía está aquí.
Después de que todo se movió, aprendí a mirar con más gratitud todo lo que seguía floreciendo.
Madame Potes también vuelve
Este espacio nació para compartir la vida entre plantas tal como es: bonita, imperfecta y en constante cambio. Por eso quería regresar desde la honestidad, sin publicar como si nada hubiera pasado y sin apresurar un proceso que necesitaba su propio tiempo.
Madame Potes vuelve poco a poco. Sin fingir que nada pasó.
Vuelve con más gratitud por la vida, por la casa, por las plantas y por todo lo que sigue creciendo. Vuelve desde el cuidado, desde la curiosidad y desde las ganas de seguir construyendo este rincón verde contigo.
Gracias por seguir aquí. 🌿💚


